miércoles, 30 de diciembre de 2009

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Ayer estaba apunto de contar la historia de la fotografía anterior, no me fue posible, pero hoy, hoy sí.

Iba ya camino a vagar pensando muchas cositas, cualquier tipo de cosas, cuando noté el acelerón de quien iba conduciendo... pero oh sorpresa! el tren nos ganó, no era muy largo tardó cerca de quince minutos, mientras en la radio sonaban esas rolas pajonas que no queriendo te hacen tararear y gritar con jartas ganas ¡¡iiiiuu!!, los locutores con ese acento norteño tan pegajoso que uno no tarda ni medio día en hablar igual; Hablan de los que regresan del otro lado, del trabajo, de los que despertaban de su sueño norteamericano, o como se diga. Cuando sin más ni mas un niño se le acercó al chico que estaba viendo el tren, ése el de la foto, y le dio una bolsa llena de dulces y le grito 'Feliz viaje'. El chavo sonrió, guardó el bolo entre sus cobijas y coleó el tren... nos quedamos atónitos por tal acción, era como un triángulo: los locutores hablando de eso, el niño repartiendo dulces y el don que emprendía un viaje a quiénsabedonde, por quiénsabequérazones...
Ésta vez no hay punto para cerrar esta historia, la dejo así, sin final ni feliz, ni triste... me quedo sólo con la imagen...




'me dicen el clandestino'