viernes, 1 de enero de 2010

I


Parecía ser una noche bastante larga, tu lugar aunque ocupado, parecía estar vacío. Vacíos como ahorita estamos, nadie lo quería admitir, pero sí, nos hacías falta e inconcientemente con las fotografias de mano en mano te recordamos, varias historias se contaron de ti, muchas imágenes que pasearon durante la cena se quedaron dejando un buen sabor de boca.
Estaba haciendo frío a pesar de que la noche estuvo un poco despejada y el calor de las copas no permitía que nos quejaramos,
Parecía obra teatral mal actuada, somos pésimos actores, la boca decía una cosa y los ojos otra, no podíamos hacer bien nuestro papel,
Nosotros los pésimos actores que ven la tragedia con ojos de soberbia, de mofa, de no sé qué; a la comedia con ojos de asco, incluso envidia; somos los pésimos actores que no supieron trabajar la obra que escribiste en muchos años, hasta ahora el día final,
que por ser tan pésimos nos ahorraste mucho y concluíste tu obra maestra de la manera más elegante posible, así como fuiste a lo largo de la misma, elegante y sutil, como un color neutro, un sabor ligeramente picosito y unas pausas como suspiros...
poco a poco se hicieron pequeños tus puños,
poco a poco se apagó la vela y ya no pudiste seguir.
Aunque pésimos somos, la función debe continuar, función nueva y miserable, ya nos ves...

ahora las nubes me permitieron ver azul profundo, extrañamente hay una estrella más, es la tuya, lleva tu nombre mami...