alguna vez, alguien me dijo que los de mi tierra siempre presumían del cielo, que no había nadie que no hiciera una referencia hermosa hacia él; y es que es inevitable, no es así?

Esa tarde sólo subí a la azotea a ver si estaba listo lo que se suponía debían de preparar para la cena, al final la cena y todo lo demás, incluyendo a quiénes estaban a mi alrededor pasaron a segundo plano, para sólo ser el cielo ahogando mis ojos con distintos tonos de rojo, violeta y naranja... era como respirar los colores y tocar con las pupilas las nubes... el viento no se hizo esperar y espantó cualquier pensamiento de agradecimiento, así que regresé a mi mundo no muy jodido y continué con mis obligaciones, esperando no sé qué cosas...
¿lo viste?
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